Un enfoque integrador para acompañar procesos de malestar emocional, cambio personal, conflictos familiares y bienestar en empresas.
Si estás atravesando una etapa difícil, sientes malestar emocional o necesitas comprender mejor lo que te ocurre, la terapia psicológica puede ayudarte a recuperar claridad, bienestar y sentido.
Trabajo con adultos en procesos terapéuticos completamente personalizados, adaptando la intervención a tu historia, tus necesidades y tu ritmo.
Más de 20 años diseñando programas formativos orientados a mejorar la salud emocional, el liderazgo y el clima laboral en empresas de distintos sectores.
Las organizaciones que apuestan por el bienestar psicológico logran equipos más comprometidos, resilientes y productivos, además de prevenir situaciones de estrés crónico o burnout.
Dispongo de un catálogo de 17 talleres diseñados para ofrecer herramientas prácticas desde la primera sesión, aplicables tanto en empresas como en entornos educativos, sanitarios o comunitarios.
Mi forma de entender la terapia parte de una idea muy sencilla: cada persona tiene su propia historia, su propio ritmo y sus propios recursos.
No creo en aplicar una fórmula igual para todo el mundo. Mi trabajo consiste en comprender quién eres, qué te ha traído hasta aquí y acompañarte para que puedas entenderte mejor, superar aquello que hoy te limita y recuperar tu bienestar.
Quiero que sientas que este es un espacio seguro, donde puedes hablar sin miedo a ser juzgado y donde trabajaremos juntos con honestidad, cercanía y objetivos claros.
La primera sesión es un espacio para conocernos.
Hablaremos sobre el motivo por el que has decidido pedir ayuda, cómo te encuentras actualmente y haremos un recorrido por los aspectos más importantes de tu historia de vida. No se trata de contar absolutamente todo en una sola sesión, sino de empezar a comprender cómo has llegado hasta este momento.
También hablaremos de tus objetivos, resolveré todas las dudas que puedas tener y te explicaré cómo creo que podemos trabajar juntos.
No necesitas preparar nada ni saber exactamente por dónde empezar. Ese es también mi trabajo: ayudarte a encontrar el hilo.
No existe una respuesta única.
Cada persona llega con unas necesidades diferentes y cada proceso requiere un tiempo distinto. Hay personas que alcanzan sus objetivos en pocas sesiones y otras necesitan un acompañamiento más prolongado.
Lo que sí puedo decirte es algo muy importante para mí: mi objetivo nunca es que dependas de la terapia.
Mi intención es darte las herramientas necesarias para que puedas caminar por ti mismo lo antes posible. Creo profundamente que una buena terapia no consiste en alargar un proceso innecesariamente, sino en acompañarte mientras realmente lo necesites.
Trabajaremos revisando los avances y, cuando consideremos que has alcanzado tus objetivos, cerraremos el proceso de forma natural. Porque el éxito de una terapia no está en la cantidad de sesiones, sino en que recuperes tu autonomía y tu bienestar.
No trabajamos con un número fijo de sesiones.
Iremos valorando juntos cómo te encuentras, qué objetivos se han conseguido y cuáles siguen siendo importantes para ti.
La terapia debe adaptarse a la persona, no la persona a la terapia.
Aunque la terapia ocurre durante las sesiones, sé que la vida pasa entre una cita y otra.
Por eso intento ofrecer un acompañamiento cercano y humano. Si surge una dificultad importante, una crisis o necesitas orientación puntual, podrás contactar conmigo y valorar juntos la mejor manera de ayudarte.
Me gusta que mis pacientes sepan que no están solos durante el proceso.
Siempre dentro de unos límites saludables que también forman parte del cuidado terapéutico, procuro estar disponible y atenta a las necesidades que puedan aparecer entre sesiones.
Puedes esperar honestidad.
Si creo que algo puede ayudarte, te lo diré. Si pienso que otro profesional o un enfoque diferente sería más adecuado para ti, también.
No creo en crear dependencia ni en prolongar tratamientos sin sentido. Creo en ofrecer un acompañamiento cercano, profesional y comprometido, con un único objetivo: que cada vez me necesites menos porque has recuperado tus recursos, tu confianza y tu bienestar.
Mi mayor satisfacción es que llegue el momento en el que puedas decir: «Ya no necesito terapia porque ahora tengo las herramientas para seguir adelante.»